Minicrónica del Rol en Vivo de Vampiro
Ayer asistí al rol en vivo de vampiro organizado por Proyecto 13 en Santiago de Compostela. Voy a comentar muy brevemente cómo fue la partida.
Así a grosso modo, la historia se basa en que los hechos «míticos» tienen 3 versiones: La Biblia, el Libro de Nod y el Libro de Samael. La diferencia entre los dos últimos es que en el primero, los vampiros heredan la maldición impuesta a Caín por matar a Abel, mientras que en el segundo, a Caín se le concedieron poderes para purgar el pecado de Abel a través del filtrado de su sangre portadora del Pecado Original: el corazón de Caín era puro y limpiaba ese pecado. La labor de los Hijos de Caín, por lo tanto, es purgar al Paraíso del pecado del Hombre, esto eso, exterminar a la raza humana trayendo el Apocalipsis.
De una manera muy paralela a la historia de Jesús de Nazareth, a principios del siglo XVI vino una Mesías llamada Lilith, y reveló la VERDADERA historia del vampirismo. Como era de esperar, una filosofía que convierte a los vampiros de monstruos pecadores en purificadores del Paraíso se hizo bastante popular, pero esta situación amenazaba los intereses de los Antiguos (evitar ser detectados y destruídos por los hombres; pasar desapercibidos, vamos). Así, Lilith fue crucificada, no sin antes dejar instrucciones sobre cómo se habría de desatar la llegada de la oscuridad dentro de unos pocos siglos.
Muchos años después, se descubre que la ciudad en donde habría de ocurrir sería Santiago de Compostela. Mediante la reconstrucción de un antiguo sortilegio, el Elegido bebería un cáliz con la sangre de Lilith y procedería a abrir las Nueve Puertas, por donde entraría la Oscuridad que limpiaría el Paraíso de todo pecado.
El juego se centró en que los líderes de cada uno de los grupos de jugadores debían hablar con los Apóstoles, que les enseñarían sus anillos y les contarían su significado. Con la palabra clave de cada anillo asociada a una de las nueve puertas, se podría reconstruir el sortilegio, y un Ángel traería el cáliz con la sangre de Lilith.
Tras vestirnos y maquillarnos en casa de LaicaNuru de 18 a 19, fuimos en el coche de Lokion junto con Yoga y Karlief. Llegamos tarde (¡lo siento, Bárbore!) a la estación de trenes, pero conseguimos reunirnos todos a las 21 en la Plaza de Galicia, donde Kalruth nos dio su toque (heridas, pústulas y vendajes supurantes) a Yoga y a mí. Qué dura es la vida de un Nosferatu...
De esa guisa fuimos a cenar al Galeón de la zona vieja, con mucho cuidado de que no cayesen filetes leprosos en medio del plato combinado número 5. De prisa y corriendo, llegamos a tiempo al lugar de la cita.
A las 23 horas del día 29, las puertas de la sala Capitol de Santiago estaban abarrotadas de vampiros de diversos clanes (bastante bien caracterizados, la mayoría) y de bastante presencia de los medios de masas. Al menos TVG y Antena 3 estaban haciendo preguntas a la población friki. ¡Ese grupo va mejor maquillado que nosotros! Vaya, adiós al finde en la casa rural...
Por algún motivo (quizás porque íbamos con recomendación), el portero nos dejó entrar (aclaro que no íbamos con calcetines blancos, pero ha sido grato no tener que gastar dos Puntos de Sangre en Ofuscación para entrar en la discoteca, sacrificio al que estamos acostumbrados). La sala principal se iba abarrotando poco a poco, y los Ventrue se empezaban a quejar del olor (yo no notaba nada... qué estirados). Nos impacientamos bastante, la verdad, porque Samael no se dirigió a nosotros hasta pasada la medianoche. Sospecho que formaba parte de un complot de la discoteca para que consumiéramos, pero yo no bebo... Heineken.
Finalmente Samael se dirigió a nosotros, aunque yo lo noté algo más nervioso y errático de lo normal. Supongo que dirigirse a casi 600 hijos de Caín en un espacio reducido impresiona a cualquiera, pero sinceramente, no sentí la fe a Lilith -que tan importante se había convertido durante mi no-vida- aflorar a su boca. Quizás algunas cosas tendrían que cambiar cuando yo fuese el Elegido.
Cuando nos dio permiso para marchar, en busca de los Apóstoles de los Clanes, la mayoría se dio prisa por salir de la discoteca (algunos se dieron prisa por ir al cuarto de baño, donde se derramaron las primeras gotas de sangre de la noche). Tal actitud no casa con el espíritu de ansia de información que nos caracteriza, así que nos dirigimos a las escaleras que llevaban al piso superior, donde se encontraba el Apóstol Toreador, junto con su Anillo.
Cuál no sería nuestra sorpresa al ver cómo un grupo de Gangrels eran rechazados por un matón: el portero no dejaba pasar ni a gangrels ni por supuesto -añadió- a los Nosferatu. Y sabemos que no agradamos a los demás, pero a nosotros no nos agrada que nos lo recuerden. En todo caso, no de esa manera (personalmente disfruto con el espanto de los Ventrue, pero ésa es otra historia).
Nuestro amado -o no tanto- líder tomó una decisión: cuando a ese grupo de Ventrue se le permitiese el paso, él utilizaría Ofuscación de segundo nivel para oír a hurtadillas el secreto del Anillo Toreador. Cuando bajó 4 minutos después no nos pudo contar nada en absoluto, aduciendo que el ruido de la discoteca no le permitió escuchar los susurros al oído... cuánta incompetencia.
Bueno, teníamos otra pista que seguir: el Apóstol de nuestro propio clan. Sabíamos que se había refugiado escondiéndose en la zona de Belvis, pero el lugar exacto era todo un misterio. Al acercarnos, nos encontramos con otro grupo de Ratas, al que nos unimos con afán de compartir las ganancias de información. Yo te rasco la chepa a tí, tú me revientas la pústula a mí, lo habitual. De todos modos, ante nosotros sólo se extendía un lodazal cenagoso vallado como «fuera de límites» por el ganado mortal. Nada que decir en contra de los lodazales cenagosos, pero el retraso de la aparición de Samael ya había supuesto 1 hora de las 5 que se nos habían asignado para resolver el enigma: el asunto con al apóstol Toreador, llegar a Belvis (estaba bastante lejos) y aliarnos con el otro grupo... y por propia experiencia, los barrizales no son lugares por los que uno pueda moverse rápidamente.
Decidimos meternos en la campiña oscura. Algunos gangrels (¿Gangrel?¿Aquí?) salían de ella y nos miraban como si no estuviésemos allí. Cuando nuestros ojos se acostumbraron a la oscuridad lo suficiente como para poder apreciar la noche estrellada y los muros y casas abandonadas que nos rodeaban, escuchamos una voz.
«¡Por aquí!»
Todos nos quedamos quietos. Nuestro líder nos preguntó «¿Habéis oído eso?»
«¡Subide!¡É por aquí!»
Encendimos nuestras pequeñas linternas de luz tenue. Olía a encerrona (olía a otras cosas también, pero la novedad era la fragancia de encerrona primaveral). El lugar se prestaba tanto a Gangrel diabolistas como a Garou, y el combate no se contaba entre nuestras habilidades sobresalientes. Decidimos ir en la dirección de la voz.
«Sodes vampiros, ¿verdade?»
Nuestro líder soltó una maldición al pisar un charco lodoso. Había limpiado sus zapatos hace poco, para no dejar huellas al Ofuscarse, y todos sabemos lo mucho que odiamos limpiar. Tropenzando con tuberías y resbalando con tierra removida conseguimos acercarnos a la fuente de la voz: una casa antigua, pero no derruida. Un mortal nos miraba desde una ventana.
«Á cidade vólvese por ahí»
Un viejo mortal nos miraba con cara ingenua y senil. La Bestia intentó convencernos para que hiciésemos cositas malas, pero nosotros sabemos cómo aplacar la ira. Además, al lado había unas ruinas con gato y ratas incluídas, así que pudimos calmarnos un poco y volver a la Búsqueda.
Tras un encuentro con un Ventrue algo despistado (fuimos buenos, 1 Ventrue contra 10 Nosferatu, y no sufrió ni un sólo rasguño, salvo el orgullo que se tuvo que tragar), nos encontramos con el Apóstol Gangrel, que nos dio la primera clave, y un rato después llegamos a la casa derruida, rodeada por una valla: el escondite del apóstol Nosferatu. Había bastantes cainitas esperando su turno para hablar con él, incluyendo un grupo de Gangrel que no paraban de gruñir... la espera se amenizó con la llegada de una Ventrue, que de alguna manera había conseguido llegar sin mancharse sus pantaloncitos ni sus zapatos de charol blanco. Sospecho que la mezcla de sorpresa e hilaridad de ver tanta vanidad en un lugar como aquél le salvó la vida...
Cuando pasamos a ver al apóstol, sentimos una mezcla de lástima y respeto. Ese hombre había pasado, evidentemente, demasiado tiempo lejos del mundo, incluso para un Nosferatu. Se sentía palpablemente incómodo con la súbita atención que se le prestaba, pero algo reticente accedió a explicarnos la historia de su anillo.
El camino de vuelta a la ciudad se nos hizo largo, y nos separamos del otro grupo nosferatu que nos acompañaba. Como el anterior intento de averiguar la información del apóstol Toreador había fracasado y ya teníamos la información de dos de los anillos, volvimos a la sala Capitol. Esta vez me tocaría a mí utilizar mi Ofuscación de segundo nivel e intentar oír la conversación acerca del anillo. Ningún problema, estaba repleto de sangre... cuando el guardaespaldas permitió el paso, me deslicé por detrás del grupo que tenía una cita legítima con Marian.
No estaba preparado, ni mucho menos. Los de nuestra condición no solemos prestar mucha atención al aspecto físico, y en realidad solemos burlarnos a nuestra manera de los que lo hacen, y por eso para mí fue mucho más traumático la reacción que tuve al seguirla de cerca, observar sus movimientos suaves y delicados, y colocarme tras su nuca cuando comenzó a relatar la historia del anillo... podía ver perfectamente aquellos círculos concéntricos, pero tanto el ruido de la discoteca como los sonidos de la conversación sonaban lejanos, mientras yo me repetía una y otra vez que ese tipo de sentimientos habían quedado casi tres siglos atrás... ¿qué dirían mis comañeros de Lissi Olori si averiguaran que yo... ¡nada menos que una Toreador! Súbitamente, me di cuenta de que la palabra clave ya había sido dicha, y que yo había fracasado en mi misión. Con un deje de pánico y vergüenza, bajé corriendo las escaleras, todavía usando Ofuscación, y me topé de bruces con las caras deformes de mis compañeros de grupo.
Recobrando la compostura, tuve que decirles que el ruido no me dejó oír la conversación. Por lo visto, ellos habían pedido al DJ que bajase el volumen, pero no lo hizo: ésto jugaba a mi favor, pero me sentí totalmente humillado cuando Karlief tomó mi relevo, y subió por tercera vez en una sola noche al piso superior: él triunfó donde Yoga y yo habíamos fallado.
De todos modos, a partir de ahí las cosas se volvieron bastante confusas, pues yo no podía perdonarme mi debilidad, y a pesar de que nuestro líder nos ladraba órdenes con cada vez menos respeto, nunca llegué a tomar la decisión de matarlo: a pesar de que seguía creyendo que yo era mucho más fiel a los ideales de Lilith, ya no podía seguir creyendo que yo sería un Elegido digno, llegado el momento. Ni siquiera presentí que, tras la disposición de Nihiluna de ayudarme en la diabolización de nuestro líder (de ser necesario) había la más vil de las traiciones: pensaba verter veneno en el cáliz con la sangre de Lilith...
No pudimos hacer mucho más: fuimos al Elíseo y conseguimos la información del cuarto y quinto anillo, y ya teníamos 3 de ellos asociados con sus respectivas Puertas. Tramamos un plan de desinformación relativo a una Décima Puerta construida por los Baali, y que traería el Infierno a la Tierra junto con la vindicación del Ángel Caído (e incluso trazamos el símboloco rrespondiente) y se lo comunicamos a un mercader de información Tremere cuando nos echaron del local, cuando éste cerró a las 3 de la mañana. Nos contó historias muy preocupantes de grupos entero de 15 y 20 Brujah y Malkavian diabolistas que rondaban por las zonas que nos quedaban por explorar, así que en el poco tiempo que nos quedaba fuimos prudentes, y sólo conseguimos un documento falsificado que nos permitía entrar en Bonaval, firmado como si fuera del Príncipe... luego nos enteramos de que había sido asesinado, claro, así que habría sido un documento póstumo de muy poca credibilidad. Nunca te fíes de algo que consigues sin nada a cambio, supongo.
Cuando vimos que la hora límite se acercaba, nos dirigimos a la plaza de Quintana. La proximidad del plazo final desataba la lengua a la gente por primera vez en toda la noche, y la información se daba a cambio de nada: ninguna cosa anuncia la desesperación como eso. Efectivamente, cuando sonaron las cuatro campanadas, tuvimos que recibir la noticia de que no se había conseguido el orden correcto en las palabras.
No puedo evitar pensar que mi propio fracaso personal tuvo algo que ver, y la vergüenza que aún siento me provoca una repugnancia al ver mi reflejo que no había sentido en 299 años de deformidades y pústulas sangrantes... creo que, en lo que a mí respecta, seguiré el ejemplo del apóstol que conocí en la ciénaga de Belvis, y me alejaré tanto de la sociedad humana como de la cainita hasta que crea que mi culpa ha sido expiada. Con el nombre de Lilith en mis labios seré un penitente hasta que llegue el momento de intentar de nuevo la purificación del pecado que mancha a toda criatura que hoya la Tierra.
Por cierto, si queréis ver algunas fotos del rol en vivo de vampiro, las tenéis en mi cuenta de flickr.
Y si queréis corregir algo o comentarme lo que sea, utilizad los comentarios, mandadme un emilio a haradan arroba gmail.com , o agregadme al Messenger de Microsoft en andur arroba iespana.es . ¡Nos vemos el día 13! Karlief, Yoga y yo, al menos, vamos seguro :-)
P.D. Por cierto, muchísimas gracias a Kalruth, que me maquilló las pústulas en la Plaza de Galicia en un tiempo récord. El mérito es todo suyo.